Sáb. Abr 25th, 2026

 

Por Bruno Cortés

 

En la Cámara de Diputados, donde normalmente se discuten leyes y presupuestos, también se están abriendo espacios para algo clave: formar a las nuevas generaciones que algún día tomarán esas decisiones. Ahí, el diputado Ricardo Monreal Ávila lanzó un mensaje directo a los jóvenes: involucrarse en la vida pública ya no es opcional si quieren incidir en el rumbo del país.

Durante la inauguración del Modelo Parlamentario Universitario de la Universidad Anáhuac, el legislador puso sobre la mesa una idea sencilla pero de fondo: México necesita nuevos liderazgos. Y esos liderazgos no van a salir de la nada, se construyen con participación, con debate y con interés en lo que pasa todos los días en el país.

El ejercicio no es menor. Este tipo de modelos parlamentarios funcionan como una especie de simulador del Congreso, donde estudiantes se meten de lleno a lo que hacen diputadas y diputados: analizar iniciativas, debatirlas y, en su caso, aprobarlas. En pocas palabras, es una forma práctica de entender cómo se hacen las leyes que terminan afectando desde el precio de la gasolina hasta las condiciones laborales.

Monreal insistió en que los jóvenes no pueden quedarse al margen de temas que ya están marcando la agenda global, como la inteligencia artificial, la economía o los tratados internacionales. Y aquí es donde entra la lógica de política pública: si las nuevas generaciones no se preparan ni participan, las decisiones seguirán tomándose sin su voz, aunque les afecten directamente.

Además, dejó claro que la Cámara no es solo un edificio político, sino el espacio donde se define el marco legal del país. Todo lo que regula la vida pública pasa por ahí. Por eso, entender cómo funciona el Poder Legislativo no es solo útil para quienes quieren ser políticos, sino para cualquier ciudadano que quiera entender por qué se toman ciertas decisiones.

Este modelo parlamentario ya ha involucrado a universidades de distintos estados y grandes instituciones como el Instituto Politécnico Nacional y la UNAM, lo que refleja un intento más amplio por conectar la academia con la política real. La apuesta es clara: acercar el Congreso a los jóvenes para reducir la distancia —y la desconfianza— que suele existir.

Al final, el mensaje es bastante directo: la política no es un tema lejano ni exclusivo de unos cuantos. Es un espacio que necesita renovarse constantemente, y para eso requiere que más jóvenes pasen de espectadores a participantes.

por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *