Jue. Mar 5th, 2026

Por Juan Pablo Ojeda

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que quiere participar en la designación del próximo líder supremo de Irán, en medio de la crisis política que atraviesa ese país tras la muerte del ayatolá Alí Jameneí, quien falleció luego de los bombardeos estadounidenses e israelíes que detonaron la actual guerra en la región.

En una entrevista telefónica con el medio digital Axios, Trump reconoció que el principal candidato a suceder al líder supremo es Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido dirigente iraní. Sin embargo, el mandatario estadounidense consideró que esa posibilidad sería una mala opción para el futuro político del país.

“Están perdiendo el tiempo. El hijo de Jameneí es insignificante. Tengo que participar en el nombramiento, como con Delcy en Venezuela”, afirmó Trump durante la conversación con el medio.

El presidente estadounidense hizo referencia a su intervención en la transición política de Venezuela tras la captura del expresidente Nicolás Maduro. Según Trump, en ese momento impulsó a la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez para encabezar el proceso político en el país sudamericano, una gestión que ha elogiado en diversas ocasiones por su cooperación con Washington.

Sobre el posible ascenso de Mojtaba Jameneí, Trump fue claro: “El hijo de Jameneí me parece inaceptable. Queremos a alguien que traiga armonía y paz a Irán”. El mandatario también advirtió que, si el nuevo liderazgo iraní mantiene la misma línea política que su padre, Estados Unidos podría verse obligado a atacar nuevamente al país en los próximos años.

Mientras tanto, el proceso formal para elegir al líder supremo en Irán sigue lo que marca su Constitución. La decisión corresponde a la Asamblea de Expertos de Irán, un órgano compuesto por 88 clérigos que son elegidos mediante votación popular cada cuatro años.

En los últimos días, el nombre de Mojtaba Jameneí ha ganado fuerza dentro del sistema político iraní. Aunque no ocupa un cargo oficial en el gobierno, se le atribuye una influencia significativa en los círculos de poder, especialmente en su relación con la Guardia Revolucionaria Islámica, uno de los cuerpos militares y políticos más influyentes del país.

La eventual sucesión del líder supremo es considerada uno de los procesos más delicados del sistema político iraní, ya que esta figura concentra una enorme autoridad religiosa, política y militar. Por ello, cualquier señal de presión externa —como las declaraciones de Trump— podría intensificar el debate interno sobre quién debe dirigir el país en una etapa marcada por tensiones regionales y conflictos internacionales.

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