Vie. Abr 17th, 2026

 

Por Bruno Cortés

 

En medio del debate energético que empieza a calentar el ambiente político, Ricardo Monreal Ávila salió a respaldar públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum en una decisión que todavía no está tomada, pero que ya divide opiniones: el uso del fracking en México.

Lo que está pasando, en términos sencillos, es que el gobierno no ha dicho ni sí ni no. La presidenta decidió esperar el análisis de un grupo de científicos antes de fijar postura, y ahí es donde Monreal pide calma. Su mensaje es claro: no adelantarse ni caer en posturas rígidas.

Traducido al lenguaje de política pública, lo que plantea es evitar decisiones ideológicas y apostar por datos. Es decir, evaluar si esta técnica realmente conviene al país, tanto en términos económicos como ambientales. Porque el fracking no es un tema menor: implica extraer gas y petróleo con métodos que pueden detonar inversión y producción energética, pero también generar impactos ambientales importantes.

Monreal insiste en que México no puede quedarse “anclado” ni en el pasado ni en posiciones dogmáticas. En otras palabras, plantea que el país necesita evolucionar y encontrar un equilibrio entre aprovechar sus recursos naturales y no generar daños irreversibles.

Pero el tema energético no fue lo único sobre la mesa. También habló del proceso político que viene: la definición de candidaturas rumbo a 2027. Ahí el mensaje fue más interno, pero igual de relevante. Morena, junto con sus aliados, tendrá que ponerse de acuerdo en cómo elegir a sus candidatos, y todo apunta a que el método de encuestas seguirá siendo la regla.

En este punto, Monreal reconoce algo clave: aunque Morena está fuerte, no puede ignorar a sus aliados. Tanto el Partido Verde como el PT quieren meter a sus propios perfiles en la contienda, y eso obliga a negociar. Si no se define bien el método, los acuerdos se complican.

Otro movimiento que entra en este tablero es la salida de Citlalli Hernández del gobierno para regresar de lleno al partido. Monreal la calificó como una decisión “honesta”, destacando que, a diferencia de otros tiempos, ahora se separa el cargo público del trabajo partidista.

Este tipo de ajustes no son aislados. De hecho, el propio Monreal anticipa que podría haber más cambios en el gobierno en los próximos meses, sobre todo porque la presidenta ha planteado que quienes quieran competir en elecciones deben dejar sus cargos.

En el fondo, lo que se está configurando es doble: por un lado, una decisión clave en política energética que podría redefinir el rumbo del país; y por otro, la reorganización política rumbo a 2027.

Así, mientras el debate del fracking sigue abierto y en manos de expertos, en la política ya se empiezan a mover las piezas con una lógica clara: menos improvisación y más control sobre los tiempos y las decisiones.

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