Sáb. Ene 10th, 2026

Por Bruno Cortés

 

Buscar trabajo en México se ha vuelto una carrera de obstáculos. No solo hay menos oportunidades y más competencia, también está el riesgo de caer en ofertas que prometen mucho y cumplen poco o nada. Justo contra ese problema va una iniciativa que impulsa el diputado Armando Corona Arvizu, de Morena, quien propone prohibir y sancionar las ofertas de empleo engañosas que circulan en portales, redes sociales y aplicaciones digitales.

La idea es clara: que no se vuelva a repetir la historia del anuncio que ofrece un sueldo atractivo, horario fijo y contrato formal, pero que al llegar a la entrevista resulta ser otra cosa muy distinta. Para lograrlo, el legislador plantea agregar el artículo 3 Quáter a la Ley Federal del Trabajo, con el fin de considerar como oferta engañosa cualquier vacante donde exista una diferencia sustancial entre lo anunciado y el trabajo real, ya sea en el puesto, las funciones, el salario, la forma de pago, la jornada, la modalidad de trabajo o incluso las prestaciones.

En palabras simples, si una empresa o persona publica una vacante con información falsa o maquillada, podrá enfrentar sanciones laborales, además de otras responsabilidades administrativas o civiles. El mensaje es directo: el engaño no puede ser parte del proceso de contratación.

En su exposición de motivos, enviada a la Comisión de Trabajo y Previsión Social, Corona Arvizu pone el contexto sobre la mesa. En un escenario de desaceleración económica, alta informalidad y pocos empleos formales, quienes buscan trabajo no solo pierden tiempo, también dinero y dignidad cuando acuden a entrevistas que no tienen nada que ver con lo prometido.

El diputado recuerda que el mercado laboral cambió de forma acelerada con la digitalización del reclutamiento. Hoy, la mayoría de las vacantes se difunden en internet, redes sociales, apps o incluso por mensajes instantáneos. De hecho, datos del INEGI indican que más del 70 por ciento de las personas que buscan empleo en zonas urbanas usan medios digitales como su principal herramienta.

El problema, señala, es que ese mismo entorno ha facilitado la proliferación de ofertas falsas o simuladas, publicadas sin verificación y sin que nadie se haga responsable. Vacantes que suenan a empleo administrativo con salario fijo terminan siendo esquemas de venta por comisión, telemarketing agresivo, afiliaciones forzadas, trabajos puerta por puerta o actividades que ni siquiera constituyen una relación laboral real.

Esta situación no es aislada. De acuerdo con portales especializados en empleo, una de las quejas más frecuentes de los usuarios es justamente la existencia de vacantes que no corresponden con lo anunciado, y la propia Secretaría del Trabajo ha reconocido que la intermediación laboral informal y digital es uno de los grandes retos para garantizar trabajo digno en el país.

Por eso, la iniciativa parte de una lógica preventiva: el engaño laboral no comienza en el centro de trabajo, sino desde el primer anuncio. Al prohibir expresamente estas prácticas, se busca proteger a las personas buscadoras de empleo, fomentar la ética en el reclutamiento y recuperar la confianza en el mercado laboral.

El diputado subraya que la propuesta no pretende castigar a las empresas que cumplen, sino poner un piso mínimo de transparencia, desalentar prácticas abusivas y mejorar la productividad y la formalidad del empleo. En un mundo laboral cada vez más digital, sostiene, la ley también tiene que actualizarse para enfrentar nuevos riesgos y proteger derechos básicos.

La apuesta es sencilla pero de alto impacto: que buscar trabajo deje de ser una trampa y vuelva a ser una oportunidad real.

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