Sáb. Feb 7th, 2026

Por Bruno Cortés

 

En un momento clave para la relación bilateral, legisladoras y legisladores de México y Estados Unidos sostuvieron un intercambio institucional en el marco del Diálogo Legislativo México–Estados Unidos, con la mira puesta en fortalecer la cooperación económica, la seguridad regional y la gestión de la migración, todo bajo una premisa central: respeto mutuo, soberanía y responsabilidad compartida.

Durante los trabajos quedó claro que la relación entre ambos países va mucho más allá de la diplomacia tradicional. La profunda integración comercial ha convertido a América del Norte en una de las regiones económicas más dinámicas del mundo, y el T-MEC fue señalado como el eje que da estabilidad, certidumbre y reglas claras para la inversión, el empleo y las cadenas de suministro. Para las delegaciones, mantener abiertos los canales legislativos es clave para acompañar la evolución del tratado y adaptarlo a los nuevos retos globales.

Uno de los puntos que concentró mayor atención fue el nearshoring, la relocalización de empresas que buscan producir más cerca de sus mercados finales. Legisladores de ambos países coincidieron en que esta tendencia abre oportunidades compartidas en manufactura, infraestructura, energía y minerales críticos, sectores estratégicos que pueden detonar crecimiento económico, generar empleos y fortalecer la resiliencia de la región frente a crisis internacionales.

En materia de seguridad, el diálogo reconoció avances en los mecanismos de cooperación bilateral para enfrentar amenazas comunes como el tráfico ilícito de armas, las drogas sintéticas, los flujos financieros ilegales y el crimen organizado transnacional. Las y los participantes subrayaron que estos esfuerzos deben sostenerse en la confianza mutua y la colaboración institucional, sin vulnerar la soberanía nacional, apostando por el intercambio de información, la capacitación conjunta y la cooperación judicial.

La migración fue abordada desde una perspectiva integral. Más allá del control fronterizo, se planteó la necesidad de atender las causas estructurales que obligan a miles de personas a desplazarse, reforzar las vías legales y garantizar la protección de los derechos humanos. La atención a niñas, niños y poblaciones vulnerables, así como la asistencia humanitaria, fue uno de los puntos donde hubo mayor coincidencia entre ambas delegaciones.

El encuentro dejó un mensaje político claro: el diálogo parlamentario no es un acto protocolario, sino una herramienta estratégica para traducir acuerdos políticos en beneficios concretos para las sociedades de ambos países. Las delegaciones reafirmaron su compromiso de mantener una comunicación permanente que permita dar seguimiento a los temas discutidos y avanzar hacia soluciones conjuntas en un entorno global cada vez más complejo.

Por parte del Congreso de Estados Unidos participaron legisladores republicanos y demócratas de estados clave como Texas, California, Florida y Pennsylvania, mientras que la delegación mexicana estuvo integrada por diputadas y diputados de MORENA, PAN, PVEM, PT, PRI y Movimiento Ciudadano, reflejando un ejercicio plural y transversal del Poder Legislativo mexicano.

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