Jue. Mar 26th, 2026

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

En medio de un entorno global cada vez más competitivo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, salió a explicar por qué México decidió imponer aranceles a productos provenientes de China: la cancha no está pareja para la industria nacional.

Dicho en términos simples, el problema es que varios productos chinos —como acero, textiles, calzado y hasta vehículos— llegan a precios tan bajos que las empresas mexicanas no pueden competir. Según Ebrard, tras analizar con la industria, detectaron que esos precios podrían estar subsidiados o beneficiados por condiciones fiscales distintas, lo que genera una desventaja directa para los productores locales.

Un ejemplo claro es el acero. De acuerdo con el funcionario, el precio por tonelada proveniente de China es tan bajo que, en la práctica, hace inviable que empresas en México puedan sostenerse en el mercado. Lo mismo ocurre con otros sectores, donde los productos importados incluso se venden por debajo de su costo real, una práctica que puede desplazar a competidores nacionales.

Ante este escenario, el gobierno decidió aplicar aranceles como una herramienta de defensa comercial. No es una medida improvisada, sino un mecanismo reconocido dentro de las reglas internacionales, particularmente en el marco de la Organización Mundial del Comercio, que permite a los países proteger sus industrias cuando existen condiciones desleales.

Ebrard fue enfático en un punto: no se trata de estar en contra de China, sino de equilibrar el terreno. Es decir, que tanto empresas extranjeras como mexicanas compitan bajo reglas similares. En política pública, esto forma parte de lo que se conoce como “política industrial”, donde el Estado interviene para evitar que sectores estratégicos se debiliten.

Pero el tema no se queda ahí. En paralelo, México también enfrenta presiones comerciales desde Estados Unidos, particularmente por las políticas impulsadas por Donald Trump. Frente a eso, el secretario destacó que el país mantiene una posición relativamente sólida, ya que gran parte de sus exportaciones no paga aranceles gracias a acuerdos comerciales.

En ese contexto, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá juega un papel clave. Ebrard aseguró que ya hay conversaciones en marcha para mejorar las condiciones del intercambio y reducir tensiones, lo que podría beneficiar directamente a la economía mexicana.

Al final, lo que está en juego es el equilibrio entre abrirse al comercio global y proteger la producción interna. Y en esa balanza, el gobierno mexicano está apostando por usar los aranceles como escudo, mientras intenta mantener su posición como uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.

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