Mié. Mar 18th, 2026

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció el inicio formal de las conversaciones para la revisión del T-MEC, marcando el arranque de un proceso clave para el futuro comercial de la región.

A través de sus redes sociales, el funcionario informó que equipos técnicos de México y Estados Unidos sostendrán una primera ronda de discusiones durante dos días, con lo que se da inicio oficial a la etapa de negociación.

La postura mexicana llega respaldada por una consulta pública nacional que abarcó 30 sectores económicos en las 32 entidades del país. De acuerdo con los resultados presentados por Ebrard, el 78.5% de los participantes se pronunció a favor de renovar el tratado, aunque con ajustes sustanciales en su contenido.

En este contexto, el gobierno mexicano ha delineado tres ejes principales para la negociación: reducir la dependencia de importaciones mediante una mayor integración productiva regional, modernizar las reglas de origen para mejorar la competitividad global y fortalecer la seguridad económica ante un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas.

Uno de los puntos más sensibles es el arancel del 50% que Washington mantiene sobre el acero y el aluminio mexicanos bajo la Sección 232, medida que México considera injustificada. Ebrard calificó esta política como contraria al espíritu del tratado, al señalar que Estados Unidos mantiene superávit comercial en esos sectores.

En paralelo, el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, envió un mensaje de integración económica durante su participación en un foro empresarial, al destacar que la cooperación entre ambos países fortalece la competitividad regional frente a otros mercados globales.

La revisión del T-MEC se desarrolla en un contexto de alta interdependencia económica. Desde la entrada en vigor del antiguo TLCAN en 1994, el comercio regional se ha multiplicado casi cinco veces. Actualmente, el intercambio trilateral alcanza más de 2,500 millones de dólares diarios y sostiene decenas de millones de empleos en América del Norte.

Además, cerca del 40% del valor de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos incluye insumos producidos en ese país, lo que refleja un modelo de producción compartida que cuestiona las narrativas proteccionistas.

Con este escenario, la renegociación del tratado no solo definirá reglas comerciales, sino también el rumbo de la integración económica regional en un contexto global cada vez más competitivo.

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