Vie. Feb 27th, 2026

Por Juan Pablo Ojeda

 

La UEFA Champions League ya cruzó la línea donde los errores cuestan eliminaciones. Después de una fase de liga intensa y unos playoffs que dejaron varias sorpresas, el torneo más prestigioso de Europa entra en los Octavos de Final, el punto exacto donde la presión pesa más que el nombre y donde 16 equipos comienzan una carrera directa hacia la gran final en el Puskás Arena de Hungría.

De los 36 clubes que iniciaron el campeonato, solo sobreviven los que supieron combinar regularidad, plantilla profunda y carácter en momentos clave. El equipo que llega con etiqueta de favorito por rendimiento es el Arsenal FC. Los Gunners atravesaron la fase inicial invictos, mostrando equilibrio entre defensa y ataque, y además cerrarán su serie en casa, un detalle que en eliminatorias a doble partido puede marcar diferencia.

Justo detrás aparecen dos gigantes acostumbrados a estas instancias: el FC Bayern Munich y el Liverpool FC. Ambos terminaron en la parte alta de la clasificación general y llegan con la experiencia de haber levantado la “Orejona” en años recientes. Son equipos que no necesitan dominar todo el partido para golpear en el momento exacto.

Sin embargo, si algo tiene la Champions es memoria competitiva. Más abajo en la tabla aparecen clubes que, aunque no fueron perfectos en la primera fase, crecen cuando suena el himno europeo. El Real Madrid CF y el Manchester City FC vuelven a cruzarse en una eliminatoria que ya es rivalidad moderna del torneo. En los últimos años han protagonizado semifinales y duelos épicos; ahora el choque llega antes, pero con la misma carga de tensión táctica y talento individual.

El FC Barcelona, el Chelsea FC y el Paris Saint-Germain también forman parte del pelotón de aspirantes. Son plantillas diseñadas para competir en Europa, con figuras determinantes y entrenadores acostumbrados a manejar series de 180 minutos donde cada ajuste táctico puede inclinar la balanza.

La sorpresa agradable del torneo es el Bodo/Glimt. El conjunto noruego eliminó al Inter Milan, subcampeón de la edición pasada, y se metió entre los mejores 16. Su clasificación rompe con la lógica presupuestal y demuestra que la organización colectiva y la intensidad pueden competir contra plantillas mucho más costosas.

El formato es claro: partidos de ida el martes 10 de marzo y vuelta el martes 17. No hay margen para especular demasiado; cualquier desconcentración puede ser definitiva. Entre los duelos más atractivos está el cruce entre PSG y Chelsea, choque de proyectos ambiciosos y planteles profundos. También llama la atención el enfrentamiento entre Bayer 04 Leverkusen y Arsenal, una prueba real para medir si el líder de la fase de liga puede sostener su nivel ante un rival dinámico y ofensivo.

Otros emparejamientos completan un cuadro equilibrado: Galatasaray SK frente a Liverpool, Newcastle United FC ante Barcelona, Atletico de Madrid contra Tottenham Hotspur FC y Atalanta BC midiéndose al Bayern. Son series que combinan intensidad física, estrategia y distintos estilos de juego.

En esta etapa ya no basta con el talento individual. Se necesita fondo físico, lectura táctica y manejo emocional. Los equipos deberán superar seis partidos más si quieren llegar a la final, y cada eliminatoria funciona como un examen distinto. Aquí la Champions deja de ser espectáculo y se convierte en resistencia.

La mesa está puesta. Favoritos hay varios, candidatos también. Pero la historia del torneo enseña que la Champions no siempre la gana el que mejor llega, sino el que mejor resiste cuando el margen de error desaparece.

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