Mié. Abr 8th, 2026

 

Por Juan Pablo Ojeda

Bajo un escrutinio directo de las fracciones parlamentarias, Roberto Velasco Álvarez rindió protesta como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). La Cámara de Senadores avaló el nombramiento propuesto por el Ejecutivo, pero no sin antes imponer una serie de demandas de transparencia sobre las negociaciones comerciales y de seguridad vigentes.

La comparecencia privada ante la Junta de Coordinación Política (Jucopo), presidida por el morenista Ignacio Mier, funcionó como un mecanismo de auditoría legislativa. Los senadores utilizaron este espacio para condicionar el aval político a un compromiso explícito de rendición de cuentas sobre la política migratoria que el Estado mexicano ejecuta en sus fronteras.

El bloque opositor dejó registro de su postura mediante 30 votos en contra emitidos en el Pleno del Senado. Este rechazo documenta la exigencia de una parte del legislativo por revisar las concesiones diplomáticas hacia Estados Unidos, así como la estrategia geopolítica que la nueva administración implementará en la región latinoamericana.

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se posicionó como el requerimiento principal de fiscalización. Los legisladores exigieron a Velasco garantías de que la cancillería protegerá los intereses comerciales e industriales del país ante las presiones de Washington, evitando cláusulas punitivas.

El cambio de mando en la Secretaría ocurre bajo condiciones de emergencia derivadas de la salida repentina de su predecesor. Juan Ramón de la Fuente abandonó la titularidad de la SRE alegando problemas de salud a sus 75 años, lo que obligó a una reconfiguración acelerada de la estrategia diplomática nacional.

La presidenta Claudia Sheinbaum oficializó esta dimisión el pasado 1 de abril, proponiendo inmediatamente a Velasco para el puesto. Esta maniobra del Ejecutivo buscó blindar la secretaría ante el escrutinio público, optando por un perfil interno que ya controlaba los hilos de la negociación con la Casa Blanca.

El historial de Velasco Álvarez como subsecretario de América del Norte será ahora el principal objeto de evaluación. El Senado, que avaló su nombramiento con 81 votos a favor y concretó la toma de protesta a través de Laura Itzel Castillo, mantendrá la lupa sobre la capacidad del nuevo canciller para equilibrar las exigencias de soberanía frente a la presión diplomática externa.

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