Acapulco se vistió de guinda. La plana mayor de Morena, encabezada por su presidenta Luisa María Alcalde Luján y la secretaria general Carolina Rangel Gracida, desembarcó en el puerto guerrerense para dar el banderazo de salida al Primer Campamento Nacional #JovenEsMorena2026.
Este encuentro, que arrancó con bombo y platillo el viernes 20 de febrero, congrega a más de 300 militantes de entre 18 y 29 años. La tirada del partido es clara: meterle acelerador a la formación política y a la organización territorial de sus nuevas bases.
No es casualidad que las riendas del evento las lleven Alcalde Luján y Rangel Gracida. Ambas políticas encarnan ese mismo salto generacional que ahora buscan inculcar y pulir en los nuevos cuadros que se darán cita a orillas del Pacífico durante estos días de trabajo.
Durante el arranque de las mesas, la presidenta nacional tomó el micrófono para soltar un mensaje directo a las juventudes: “Este encuentro trata de que juntas y juntos colaboremos en la construcción del Morena del presente y del futuro”.
Alcalde dejó en claro que la maquinaria no puede detenerse frente a los escenarios actuales del país. Subrayó que se requiere un relevo que se ponga la camiseta, «porque aún hay mucho por hacer» en el terreno de la administración pública y la participación comunitaria.
Para cobijar a las lideresas, el templete principal lució con rostros conocidos del obradorismo. Ahí pasaron lista el secretario de Jóvenes, Aarón Enríquez; la titular de Comunicación, Camila Martínez; el monero Rafael Barajas Durán por parte del Instituto Nacional de Formación Política, y el dirigente estatal Jacinto González Varona.
Esta primera edición agrupa a los muchachos de la cuarta circunscripción electoral. Es decir, hay una fuerte representación chilanga de la Ciudad de México, además de delegaciones provenientes de Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla e Hidalgo.
Pero la estrategia no para en las playas de Acapulco. El plan de acción, orquestado desde las oficinas de Rangel Gracida, contempla que este ejercicio de arrastre de lápiz y debate se replique pronto. A lo largo del año, se armarán cuatro encuentros más para abarcar al resto de la República.
Con esta movida, el partido en el poder busca que el campamento no se quede en una simple charla de fin de semana, sino que sirva de semillero. La encomienda es forjar nuevos liderazgos territoriales que mantengan viva la presencia de su movimiento en cada rincón del país.