Por Juan Pablo Ojeda
En la conferencia matutina, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, informó la muerte de Hugo H., alias “El Tuli”, identificado como el operador logístico y financiero más cercano a “El Mencho” dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El mensaje fue claro: el gobierno federal busca desarticular no solo la cabeza visible del grupo, sino también su estructura operativa y de financiamiento.
De acuerdo con el reporte oficial, “El Tuli” coordinaba bloqueos carreteros, incendios de vehículos, ataques a instalaciones militares y agresiones contra la Guardia Nacional, además de ofrecer recompensas de hasta 20 mil pesos por cada militar asesinado. Su zona de operación era El Gurullo, en Jalisco, donde dirigía acciones violentas contra fuerzas federales, comercios y dependencias públicas.
Tras labores de inteligencia, una unidad aeromóvil de fuerzas especiales de la Brigada de Fusileros Paracaidistas fue desplegada para ejecutar el operativo. Según la versión oficial, al intentar detenerlo, el presunto delincuente trató de huir en un vehículo y abrió fuego contra el personal militar. Los elementos repelieron la agresión y “El Tuli” murió en el lugar.
En el sitio fueron asegurados un arma larga, un arma corta, más de siete millones de pesos en efectivo, 965 mil dólares, además de cartuchos, cargadores y el vehículo utilizado en el intento de escape. Todo quedó a disposición de la Fiscalía Especializada para Delitos de la Delincuencia Organizada de la Fiscalía General de la República.
El operativo, realizado el 22 de febrero de 2026, forma parte de una estrategia coordinada entre la Secretaría de la Defensa Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia, la Fiscalía General de la República y la Guardia Nacional, tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes.
En términos políticos y de seguridad, el mensaje es que el Estado busca golpear las finanzas y la logística del CJNG, no solo sus liderazgos visibles. El reto ahora será contener posibles reacciones violentas y evitar que la estructura criminal se reacomode en medio de la disputa interna por el control del grupo.