Vie. Ene 9th, 2026

Por Juan Pablo Ojeda

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el tablero internacional al afirmar que su país podría gobernar Venezuela y extraer petróleo de sus enormes reservas durante años. La declaración, hecha en una entrevista con The New York Times, dejó ver una visión de largo plazo sobre la presencia estadounidense en la nación sudamericana y encendió alertas en la región.

Trump sostuvo que el actual gobierno interino venezolano, integrado por exfuncionarios cercanos a Nicolás Maduro —quien permanece encarcelado—, no está cumpliendo con lo que Washington considera necesario. Al ser cuestionado sobre cuánto tiempo Estados Unidos mantendría una supervisión directa sobre Venezuela, el mandatario respondió con ambigüedad: “Solo el tiempo lo dirá”.

El presidente estadounidense aseguró que su plan pasa por una “reconstrucción rentable” del país sudamericano. En términos simples, explicó que Estados Unidos usaría el petróleo venezolano, recibiría parte de esa producción y, al mismo tiempo, canalizaría recursos a Venezuela, argumentando que el país atraviesa una situación económica desesperada. Según Trump, este esquema incluso ayudaría a reducir los precios internacionales del petróleo.

Estas declaraciones se dieron horas después de que funcionarios de su administración adelantaran que Estados Unidos planea asumir de facto el control de la venta de petróleo venezolano de manera indefinida, como parte de una estrategia de tres fases presentada por el secretario de Estado, Marco Rubio, ante el Congreso estadounidense.

Trump evitó responder por qué su gobierno decidió reconocer a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, como nueva mandataria de Venezuela, en lugar de respaldar a la opositora María Corina Machado. Se limitó a decir que Rubio mantiene comunicación constante con ella y con el gobierno venezolano, sin entrar en mayores detalles.

Tampoco ofreció una fecha clara para la posible celebración de elecciones en Venezuela, lo que refuerza la idea de que la prioridad de su administración está puesta en el control político y económico del país, más que en un calendario democrático inmediato.

Durante la entrevista ocurrió un episodio llamativo: Trump interrumpió la conversación para atender una llamada del presidente de Colombia, Gustavo Petro, a quien previamente había amenazado por el papel de su país como centro de distribución de cocaína. El mandatario estadounidense permitió que los periodistas permanecieran en el Despacho Oval durante la llamada, aunque sin grabar.

De acuerdo con lo relatado por el propio Trump, la conversación, que duró cerca de una hora, ayudó a desactivar cualquier amenaza inmediata de acción militar contra Colombia. Además, el presidente aseguró que la “decapitación” del régimen de Maduro habría enviado un mensaje intimidante a otros líderes de la región para alinearse con la política de Washington.

Las declaraciones de Trump abren un debate profundo sobre soberanía, intervención extranjera y control de recursos naturales, con implicaciones directas para América Latina y para el equilibrio político en el continente.

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