Vie. Ene 16th, 2026

Por Bruno Cortés

 

En el Congreso mexicano también se hace política exterior, y esta semana quedó claro. El vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el diputado Raúl Bolaños-Cacho Cué, se reunió con Joo Ho-young, vicepresidente de la Asamblea Nacional de la República de Corea, con un mensaje claro: la relación entre México y Corea del Sur no solo se cuida desde las embajadas, también se construye desde los parlamentos.

Bolaños-Cacho explicó, en términos sencillos, que México y Corea llevan más de 60 años caminando juntos en lo diplomático y en lo económico, y que esa relación se ha sostenido porque hay confianza, reglas claras y cooperación. Dicho en palabras llanas: ambos países saben que pueden hacer negocios, invertir y trabajar juntos sin sorpresas legales, algo clave para atraer empresas y generar empleos.

El diputado subrayó que el Poder Legislativo tiene un papel central en esto. Las leyes que se aprueban en el Congreso dan certeza a las inversiones, definen cómo se comercia y marcan el rumbo de políticas públicas que impactan directamente en la economía. Por eso, dijo, intercambiar experiencias legislativas y “buenas prácticas” con Corea ayuda a que México no se quede atrás, sobre todo en temas como tecnología, innovación y seguridad jurídica.

Los números ayudan a entender la dimensión de esta relación. Corea es uno de los socios comerciales más importantes de México en Asia y uno de los principales destinos de exportación para empresas coreanas. La inversión extranjera directa de Corea en México ronda los 9 mil 300 millones de dólares y más de 500 empresas coreanas ya operan en el país, generando alrededor de 150 mil empleos directos. En pocas palabras, muchas familias mexicanas viven hoy de una relación bilateral que se ha ido tejiendo durante décadas.

En la reunión también se habló de temas que van más allá de lo bilateral y que afectan al mundo entero, como el desarrollo tecnológico. Corea fue puesta como ejemplo de cómo una política pública bien pensada puede convertir a un país en potencia tecnológica. De ahí la importancia, señalaron los legisladores, de seguir reuniéndose, compartir información y aprender mutuamente, tanto en leyes como en decisiones de gobierno.

Sobre los temas arancelarios que generaron tensión el año pasado, Bolaños-Cacho reconoció que no están cerrados del todo, pero dejó claro que el Congreso puede ayudar a destrabar esos asuntos mediante diálogo institucional, en coordinación con la Comisión de Relaciones Exteriores y la embajada coreana, para que las diferencias no terminen afectando a las empresas ni a los trabajadores.

En la misma línea, la diputada Nayeli Arlen Fernández Cruz, también integrante de la Mesa Directiva por el Partido Verde Ecologista de México, planteó que la relación debe traducirse en una agenda concreta: intercambio de ideas, colaboración en temas específicos y leyes que respondan a lo que la gente necesita en ambos países. Para ella, el diálogo constante es la herramienta más poderosa para que la cooperación no se quede en discursos.

Del lado coreano, Joo Ho-young fue directo: México es un país líder en América Latina y por eso resulta clave mantener una relación comercial fuerte. Incluso pidió apoyo para reactivar las negociaciones de un tratado de libre comercio entre México y Corea, que lleva tiempo pendiente, y para impulsar candidaturas coreanas en organismos internacionales como la Corte Internacional de Justicia y la Unión Interparlamentaria.

La visión fue compartida por Lee Jun-Seok, también legislador coreano, quien destacó la importancia de que los congresistas —sobre todo los más jóvenes— mantengan un intercambio constante, no solo para fortalecer la relación política, sino para que ese entendimiento se refleje en beneficios reales para las sociedades de ambos países.

En resumen, lo que ocurrió en esta reunión es un recordatorio de algo que a veces se pierde de vista: las decisiones que se toman en el Congreso, aunque suenen lejanas, influyen directamente en la economía, el empleo y las oportunidades del país. Y en este caso, México y Corea están apostando a que el diálogo legislativo sea una palanca más para seguir creciendo juntos.

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