Jue. Feb 26th, 2026

El ingenio chilango no tiene límites y esta vez el horno se encendió por una causa noble. La panadería Bestcake MX, ubicada en la Ciudad de México, lanzó la «Conchanguito» (o Punchconcha), una pieza de pan dulce que rinde homenaje a Punch, el pequeño macaco japonés de siete meses que conmovió al mundo tras aferrarse a un peluche de orangután ante el rechazo de su progenitora.

Del zoológico de Ichikawa a las mesas de la capital

La historia de Punch comenzó en julio de 2025 en el zoológico de la ciudad de Ichikawa, en la periferia de Tokio. Tras ser rechazado por su madre —posiblemente por la inexperiencia de esta y las altas temperaturas en Japón—, el personal del zoo, encabezado por Takashi Yasunaga, decidió darle un soporte emocional: un peluche naranja llamado ‘Lupe’.

Este vínculo, que permitió al pequeño macaco caminar, comer y dormir seguro entre un grupo de 56 ejemplares, saltó las fronteras gracias a las redes sociales, aterrizando directamente en los rodillos de los panaderos mexicanos.

La colección «Conchiamalitos»

La «Conchanguito» no llega sola. Forma parte de una serie creativa denominada «Conchiamalitos», un paquete de pan tradicional que incluye figuras de:

  • Ajolotes (un clásico de la Cuenca de México).
  • Capibaras.
  • Perritos y palomas.

Bestcake MX ya es conocido en la escena gastronómica de la CDMX por otras creaciones virales como las ‘Tamalconchas’ y la ‘Talaverosca’, demostrando que la tradición de la concha —cuyo origen se remonta a la época colonial con la llegada del trigo a México— puede adaptarse a cualquier tendencia global.

Información para el consumidor

Aunque los precios pueden variar según el paquete, estas piezas se han convertido en un objeto de deseo para los coleccionistas de comida instagrameable. La panadería utiliza sus redes sociales para gestionar pedidos, resaltando el mensaje: “Todos necesitamos nuestro lugar seguro, ya sea en un peluche o en una concha”.

El éxito de la Punchconcha confirma que en la Ciudad de México, cualquier historia que toque el corazón termina, irremediablemente, remojada en un café de olla o un chocolate espumoso.

 

por admin

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