Mié. Feb 25th, 2026

Por Juan Pablo Ojeda

 

El Gabinete de Seguridad de México sostuvo este miércoles una reunión con el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y con la zar antidrogas estadounidense, Sara Carter, para dialogar sobre la colaboración bilateral en materia de seguridad.

De acuerdo con los canales oficiales del gobierno mexicano, el encuentro fue “muy productivo” y sirvió para reafirmar el compromiso de ambos países en un marco de respeto a la soberanía y cooperación basada en la confianza mutua. El mensaje no es menor: la relación en temas de seguridad siempre camina sobre una línea delicada entre coordinación y autonomía nacional.

En la reunión participaron el general Ricardo Trevilla, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional; el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, de Marina; Ernestina Godoy, al frente de la Fiscalía General de la República; Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación; Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; y Roberto Velasco, subsecretario para América del Norte de la Cancillería.

El encuentro ocurre apenas dos días después del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La operación fue reconocida públicamente por Washington, que mantenía una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura.

El propio Ronald Johnson felicitó al gobierno mexicano por la acción, destacó la “pronta actuación” de las autoridades y calificó el operativo como un golpe significativo contra una de las organizaciones criminales más violentas que afectan a ambos países. También subrayó que Estados Unidos mantiene su respaldo a México como “socio soberano” en la lucha contra el narcotráfico.

Posteriormente, el diplomático acudió a Palacio Nacional para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum, en un gesto que refuerza la dimensión política del momento. Más allá del discurso, la clave será cómo se traduce esta coordinación en acciones concretas y hasta dónde llegan los límites de la intervención extranjera en territorio mexicano.

La cooperación bilateral en seguridad se mantiene firme, pero con matices claros: colaboración sí, subordinación no. El reto para ambos gobiernos será equilibrar resultados operativos con el respeto a la soberanía y a las reglas del derecho internacional.

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