Por Juan Pablo Ojeda
El Gobierno de México se mantiene en alerta tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer un arancel global del 10%, luego de que la Suprema Corte de Estados Unidos declarara inconstitucionales algunos gravámenes previos. Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, explicó que la administración mexicana actuará con cautela y evaluará detalladamente cómo estas medidas podrían afectar la balanza comercial del país.
Durante la Primera Sesión Ordinaria del Comité Promotor de Inversiones, Ebrard subrayó la importancia de “actuar con sangre fría” antes de definir cualquier estrategia de respuesta. Recordó que aproximadamente el 85% de las exportaciones mexicanas no enfrenta aranceles, por lo que aún no es posible determinar con certeza el impacto de la nueva imposición. “Veamos primero qué medidas va a tomar Estados Unidos, para poder determinar de qué manera puede afectar a nuestro país”, indicó.
El funcionario confirmó que viajará a Washington la próxima semana para dialogar directamente con autoridades estadounidenses, evaluar el alcance de los aranceles y confirmar si las condiciones comerciales actuales se mantendrán o cambiarán. Según Ebrard, en unos días se tendrá un panorama más claro sobre las normas que regirán y cómo México podrá proteger sus intereses.
El anuncio de Trump se produjo tras la resolución de la Corte Suprema, que declaró inconstitucionales los aranceles “recíprocos” aplicados globalmente bajo la legislación de emergencia comercial. La decisión judicial, adoptada por seis votos a favor y tres en contra, no limita la capacidad del presidente estadounidense de imponer aranceles mediante otras normativas, lo que permitió que Trump anunciara un arancel temporal del 10% por 150 días amparándose en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Esta ley faculta al mandatario a establecer restricciones a las importaciones de hasta un 15% en caso de “problema grave y significativo” en la balanza de pagos, sin necesidad de investigaciones previas ni otros requisitos.
La medida generó preocupación entre exportadores y autoridades mexicanas, pues aunque gran parte de las exportaciones nacionales se encuentra exenta de aranceles, sectores estratégicos podrían verse afectados en caso de que se amplíe la aplicación del gravamen. La revisión detallada del Gobierno mexicano será clave para determinar si habrá ajustes en acuerdos comerciales o medidas de compensación.
El arancel global de Trump se suma a un escenario ya tenso en materia comercial entre México y Estados Unidos, donde temas como la renegociación del T-MEC, la competencia en manufactura automotriz y el comercio agrícola han generado alertas constantes. Ebrard enfatizó que la prioridad de México es proteger los intereses de exportadores, garantizar la estabilidad de los mercados y actuar de manera coordinada con aliados regionales para mitigar riesgos.