Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que su gobierno ya dio el primer paso para concretar una posible visita del Papa León XIV a México durante este año. El encargo, explicó en su conferencia matutina, ya está en manos de Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, quien deberá buscar al nuncio apostólico Joseph Spiteri, representante del Vaticano en el país, para comenzar las conversaciones formales.
Sheinbaum fue clara al señalar que, aunque todavía no hay una confirmación oficial ni una fecha definida, la disposición existe. Recordó que la invitación al Papa se hizo desde el pasado 12 de diciembre y que ahora corresponde abrir el canal diplomático para aterrizar la visita. En términos sencillos, el mensaje es que la puerta está abierta y el gobierno mexicano ya está tocando para saber cuándo podría concretarse.
La presidenta aprovechó para subrayar un punto que suele generar debate: México es un Estado laico, pero eso no significa que ignore la realidad social del país. Reconoció que la gran mayoría de la población se identifica como católica y que, además de su papel religioso, el Papa es jefe de Estado del Vaticano, lo que da a la visita un carácter también diplomático.
Sheinbaum destacó que el actual pontífice comparte una visión humanista y un discurso enfocado en la pacificación del mundo, valores que —dijo— coinciden con la postura que México busca impulsar en el plano internacional. Sin entrar en definiciones teológicas, la mandataria habló de coincidencias en temas como la paz, la justicia social y la dignidad humana, asuntos que conectan con amplios sectores de la sociedad.
Por ahora, el gobierno federal opta por la cautela. La instrucción es dialogar, esperar definiciones y, en su momento, informar de manera formal si la visita se concreta. Mientras tanto, el anuncio deja ver que la relación entre México y el Vaticano sigue activa y que una eventual visita papal tendría un peso simbólico, social y político relevante para el país.
