Mié. Ene 14th, 2026

Por Bruno Cortés

 

En el Senado de la República el tema de la reforma electoral sigue sobre la mesa, pero todavía sin reloj ni calendario. La presidenta de la Cámara alta, Laura Itzel Castillo Juárez, dejó claro que el debate es amplio, complejo y que, aunque existe la intención de avanzar, aún no hay una fecha definida para entrarle de lleno a los cambios que podrían reconfigurar las reglas de las elecciones en México.

Castillo explicó que la discusión no parte de cero. A lo largo del país se han realizado foros y encuentros donde especialistas, autoridades y ciudadanos han puesto sobre la mesa distintas visiones sobre cómo debe funcionar el sistema electoral. Esa acumulación de ideas, dijo, representa una riqueza de información que tendrá que analizarse con cuidado antes de tomar decisiones legislativas.

Uno de los puntos centrales del debate es el papel del Instituto Nacional Electoral. La senadora retomó los planteamientos de Pablo Gómez Álvarez, titular de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, quien ha insistido en diferenciar entre autonomía e independencia. En términos sencillos, la discusión gira en torno a que el INE no solo tenga libertad formal, sino capacidad real para ejecutar sus decisiones y no limitarse a hacer propuestas que dependan de otros actores.

Castillo Juárez señaló que hay coincidencia en la importancia de esa independencia operativa, pero también subrayó que el tema deberá seguir el cauce legislativo correspondiente. Recordó que, en el planteamiento inicial, el Senado sería la cámara revisora, lo que implica que el proceso aún tiene varios pasos por delante y requerirá acuerdos entre fuerzas políticas.

En la misma conversación, la presidenta del Senado se refirió a la relación con Estados Unidos, un contexto que inevitablemente influye en la agenda política y económica del país. Destacó la reciente llamada telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente estadounidense Donald Trump, la cual, aseguró, se dio en buenos términos y bajo una lógica de cooperación. El mensaje, dijo, es claro: coordinación entre países, pero sin subordinación.

Sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, Castillo recordó que se han sostenido diversas reuniones para analizar su futuro y su impacto. La razón es simple: el acuerdo comercial es una pieza clave para las economías de los tres países y cualquier ajuste tiene efectos directos en el empleo, las inversiones y el crecimiento regional.

Así, mientras la reforma electoral sigue en etapa de análisis y construcción de consensos, el Senado se mueve entre dos grandes ejes: redefinir las reglas internas de la democracia mexicana y cuidar la relación económica y política con los principales socios del país. Un equilibrio que, como reconoció la propia senadora, requiere tiempo, diálogo y acuerdos amplios.

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