Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum dejó un mensaje claro y sin rodeos: en México manda el Estado mexicano. Durante su conferencia matutina, la mandataria habló de la llamada telefónica que sostuvo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y aprovechó para descartar cualquier escenario de intervención extranjera en territorio nacional.
Sheinbaum explicó que, en la conversación, Trump insistió en la posibilidad de una mayor participación de fuerzas estadounidenses en México. La respuesta fue directa. No es necesario, dijo, porque existe una colaboración que está funcionando y que se mantiene dentro de los márgenes que marca la Constitución. “En México operamos nosotros, no opera nadie más”, subrayó, marcando una línea que no está dispuesta a cruzar.
El mensaje no fue de confrontación, sino de definición política. La presidenta señaló que la llamada se dio en un tono respetuoso y cordial, incluso cuando hubo diferencias. Aclaró que pueden no coincidir en todo, pero eso no rompe el diálogo ni el respeto mutuo. Lo importante, insistió, es que quedó claro que la coordinación en materia de seguridad existe, pero sin subordinación.
Sheinbaum fue enfática al afirmar que nunca negociará la soberanía ni la integridad territorial del país. La posibilidad de una movilización militar extranjera, dijo, simplemente no está en el plano de la relación bilateral. México coopera, coordina y dialoga, pero no delega el control de su territorio.
Para entender esta postura, la presidenta recordó los cuatro ejes que rigen la relación con Estados Unidos: soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida pero diferenciada, respeto y confianza mutua, y cooperación sin subordinación. Bajo esos principios, aseguró, México ha sido respetado y seguirá actuando con firmeza.
Además del tema de seguridad, la conversación incluyó asuntos comerciales, particularmente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Sheinbaum se mostró optimista sobre la revisión del T-MEC y confió en que este año habrá una resolución positiva, apoyada en la fuerte integración económica entre ambos países.
El mensaje de fondo es político y estratégico: México busca mantener una relación cercana con Estados Unidos, pero dejando claro que la soberanía no se discute. Cooperar sí, ceder el control no.
