Dom. Ene 11th, 2026

Por Juan Pablo Ojeda

 

El arranque del año prendió focos rojos en la política exterior mexicana, no por un conflicto internacional, sino por un problema interno: la falta de pago al personal diplomático mexicano en el extranjero. Más de mil integrantes del Servicio Exterior Mexicano (SEM) pasaron los primeros días de enero sin recibir su nómina ni prestaciones, a pesar de que el dinero ya estaba contemplado en el presupuesto federal.

La situación escaló al grado de que el propio personal del SEM envió una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum para pedir su intervención. En ella, expusieron que la Secretaría de Hacienda había liberado los recursos y que incluso se les había informado que el pago llegaría el 8 de enero, cosa que nunca ocurrió.

Ante la presión, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) salió a dar la cara y confirmó que el pago correspondiente a enero se realizará el próximo lunes 12 de enero. En un comunicado oficial, la dependencia explicó que el retraso se debió a un desfase en el calendario por la apertura del año fiscal y por los sistemas de pago que implican transferencias internacionales, aunque aseguró que ya se están haciendo las gestiones necesarias para cumplir con la nómina.

Más allá del retraso puntual, el reclamo del SEM puso sobre la mesa un problema más profundo. El personal diplomático recordó que sus salarios no han sido revisados en más de 25 años, lo que ha deteriorado gravemente sus condiciones de vida, especialmente para quienes laboran en el extranjero bajo costos mucho más altos que en México.

La situación es todavía más crítica para el personal técnico-administrativo, que, según el propio SEM, en muchas adscripciones vive por debajo de los niveles de pobreza, sin ingresos adicionales y con pocas opciones de acceso a créditos en los países donde están destinados. En ciudades de Estados Unidos, incluso enfrentan el riesgo constante de desalojos si los pagos no llegan a tiempo, pues el retraso afecta directamente compromisos básicos como renta, colegiaturas y servicios.

El mensaje del personal diplomático fue claro: no se trata solo de un pago atrasado, sino de respeto a las garantías laborales básicas y de una revisión urgente de sus condiciones salariales. Por ahora, el anuncio de la SRE descomprime la crisis inmediata, pero deja abierta una discusión de fondo sobre el trato que recibe quienes representan a México en el exterior.

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