Hay empresas que se enteran de que tienen un problema de reputación cuando ya es demasiado tarde para hacer algo. Cuando el video lleva horas circulando, cuando el periodista ya publicó y cuando los clientes ya opinaron. En ese momento es cuando las empresas buscan apoyo de los expertos para tratar de salir del problema, cuando la realidad ya pega en las ganancias y en la reputación de las compañías.
Hoy, una conversación en redes sociales puede cambiar la percepción de una marca en horas, y el vacío que deja una organización que no comunica da pauta a que exista mayor desinformación, especulación o abre espacio para que la competencia actúe a su favor.
EPIC, agencia especializada en comunicación estratégica que forma parte de las empresas que conforman Public and Corporate Solutions, se ha especializado en apoyar a diversas marcas y personajes públicos a través de campañas de posicionamiento que han sido sorprendidos por noticias en negativo, declaraciones o cuestionamientos sobre su ética o calidad.
Para EPIC, cuya presencia está en México y Latinoamérica, las crisis siempre representan un área de oportunidad, ya que a través de una estrategia 360 se puede evitar un declive profesional y, a cambio, reforzar su posicionamiento y su compromiso con sus públicos. Lo cierto es que este tejido se tiene que llevar a cabo permanentemente para evitar vacíos informativos y espacios que permitan proliferar en contra.
«La forma de comunicar de las empresas ha cambiado drásticamente, los públicos quieren conocer a la gente que conforma las marcas y hay mayor respuesta cuando existen emociones, autenticidad. Las crisis son inevitables, pero la pregunta es ¿cómo queremos enfrentar las crisis cuando sucedan? Y ahí está la diferencia del tipo de empresa o líder que queremos ser», explica Jessica Gómez Macías, directora de EPIC.
Lo que Gómez Macías describe no es un slogan: es un diagnóstico sobre cómo funciona la confianza en un ecosistema de información saturado. Las organizaciones no eligen si comunicar o no; eligen si ser parte de la conversación o dejar que otros la conduzcan.
Lo que distingue a EPIC de una agencia convencional empieza antes de cualquier campaña o declaración pública. Su metodología arranca con una investigación a fondo de la situación del cliente, análisis de entorno y mapeo de actores, para construir una estrategia de comunicación anclada en datos reales, no en intuiciones.
Solo desde ese diagnóstico se construye el tejido de alianzas con actores estratégicos, la elección de los canales correctos para posicionar la marca, la narrativa que va a sostener cada mensaje en cada plataforma, el arte, la pulsación emocional y el cabildeo responsable para facilitar canales que nos lleven al lugar que estamos buscando.
El servicio de blindaje y contención de crisis que establece EPIC incluye risk mapping, diseño de planes de mitigación, alineación de mensajes para distintas audiencias, media training y vocerías. No es un manual que se activa en emergencias: es una arquitectura que se construye antes de que haya emergencia.
EPIC también construye ese ecosistema digital de forma integral: desde el análisis reputacional en redes y web hasta el diseño de contenidos, el community management y la estrategia de comunicación digital. Todo bajo una misma línea narrativa, con la misma voz y hacia los mismos objetivos.
«Nuestro objetivo es acompañar a cada cliente para convertir sus fortalezas en historias que generen valor, construir relaciones duraderas con sus públicos y desarrollar estrategias que no sólo respondan a los retos del presente, sino que preparen a las organizaciones para el futuro», concluyó Gómez Macías.
El trabajo del equipo de EPIC —dentro del ecosistema de Public and Corporate Solutions— abarca comunicación estratégica y empresarial, manejo de prensa, contención de crisis, narrativa estratégica, ecosistema digital y campañas de posicionamiento. Soluciones construidas desde las necesidades específicas de cada cliente, para el sector público, el privado y el social.
