Por Juan Pablo Ojeda

 

Los titulares de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, encabezaron este viernes una reunión bilateral con el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson. El encuentro de alto nivel tuvo como objetivo central evaluar los indicadores de la agenda migratoria compartida y auditar las operaciones conjuntas destinadas a la contención de flujos irregulares. La sesión de trabajo se produce en un contexto de modificaciones estructurales en los patrones de movilidad humana en la región de América del Norte.

A la mesa técnica se incorporaron el comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Sergio Salomón, así como mandos operativos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Por parte del aparato de procuración de justicia, asistieron representantes de la Fiscalía General de la República (FGR), mientras que la delegación estadounidense estuvo integrada por personal diplomático y de agencias de seguridad adscritas a la embajada en la capital mexicana.

De acuerdo con el informe estadístico presentado por la Cancillería mexicana, las acciones de coordinación permanente han generado una disminución porcentual en los cruces fronterizos no autorizados durante el último trimestre. El documento oficial destaca que el intercambio de inteligencia criminal permitió la desarticulación de células transnacionales dedicadas al tráfico y trata de personas, un delito que genera ganancias estimadas en millones de dólares anuales para las redes delictivas.

La secretaria Rosa Icela Rodríguez detalló a través de sus canales institucionales que el esquema de cooperación opera bajo un principio de corresponsabilidad y respeto a la soberanía de ambas naciones. El despliegue de las fuerzas del orden en las fronteras sur y norte de México se mantiene bajo supervisión civil, priorizando el control de las rutas ferroviarias y carreteras que son utilizadas de manera sistemática por las corporaciones de tráfico humano.

Los datos demográficos revelan que México experimentó una transición en su rol dentro del fenómeno migratorio global, consolidándose como un país de destino definitivo y no únicamente de tránsito. El endurecimiento de los protocolos de asilo y las restricciones fronterizas implementadas por el gobierno del presidente Donald Trump en la Casa Blanca aceleraron la acumulación de solicitudes de refugio en las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

Esta saturación administrativa modificó los objetivos de la población migrante en territorio nacional, elevando la demanda de visas de regularización por razones humanitarias y permisos de trabajo temporales. Las autoridades migratorias mexicanas reportan que el 65% de los extranjeros que ingresan por la frontera sur buscan actualmente un estatus legal permanente que les permita insertarse en el mercado laboral formal de los estados del centro y norte del país.

El balance final de la reunión bilateral ratificó el compromiso de mantener los canales de comunicación abiertos entre las dependencias de seguridad y la diplomacia de Washington. Las delegaciones acordaron establecer una próxima mesa de evaluación técnica el próximo mes para revisar los mecanismos de repatriación segura y el financiamiento de programas de desarrollo en Centroamérica, como medidas de contención de fondo al fenómeno migratorio.