Mié. Abr 15th, 2026

En medio de una crisis hídrica que presiona a la capital del país, la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) realizó un foro para promover un modelo de gestión del agua más participativo; sin embargo, especialistas y representantes comunitarios advirtieron que, sin cambios estructurales en la relación entre autoridades y pueblos originarios, estos esfuerzos podrían quedarse en el terreno discursivo.

El encuentro, titulado “Gestión Comunitaria del Agua en la Ciudad de México”, se llevó a cabo en el marco de la consulta pública para integrar el Plan General de Desarrollo 2025-2045, en colaboración con el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP). De acuerdo con información oficial de la SECTEI, el objetivo fue identificar modelos exitosos de autogestión hídrica y fortalecer la vinculación entre el conocimiento técnico-científico y los saberes tradicionales.

Durante la mesa inaugural, académicos y especialistas coincidieron en que los sistemas comunitarios de gestión del agua son fundamentales para preservar ecosistemas y garantizar el acceso equitativo al recurso, particularmente en zonas con arraigo de pueblos originarios. Estos modelos, señalaron, han demostrado eficacia histórica frente a la limitada cobertura y capacidad de las estructuras institucionales.

No obstante, representantes comunitarios, como integrantes del Comité de Agua Potable de San Sebastián Atlatenco, subrayaron que la política pública aún enfrenta rezagos en el reconocimiento pleno de las formas tradicionales de organización. Señalaron que la participación comunitaria no debe limitarse a consultas, sino traducirse en capacidad real de decisión sobre el manejo del agua en sus territorios.

En este sentido, durante el foro se insistió en la necesidad de fortalecer procesos de capacitación técnica para las comunidades, pero también de reconocer su autoridad en la toma de decisiones. “Es fundamental que se respete el mando de los pueblos originarios”, se destacó en las intervenciones, de acuerdo con relatorías del evento difundidas por la SECTEI.

Uno de los puntos críticos fue el señalamiento sobre la fragmentación de las representaciones comunitarias y la intervención gubernamental en sus procesos internos, lo que —según participantes— debilita la gobernanza local del agua. Frente a ello, se hizo un llamado a priorizar el diálogo directo con autoridades tradicionales y evitar la imposición de esquemas externos que no responden a las realidades territoriales.

Hacia el cierre, se plantearon demandas concretas: respeto a la autonomía comunitaria, cese de injerencias políticas en la elección de representantes, incorporación de perfiles con conocimiento técnico y arraigo local, así como atención urgente a rezagos en infraestructura hidráulica. Estas exigencias evidencian una brecha persistente entre el discurso institucional y las condiciones reales de operación en campo.

La SECTEI, por su parte, afirmó —en información oficial— que los resultados del foro serán integrados como insumos para la planeación hídrica de largo plazo. No obstante, especialistas advierten que el reto no radica únicamente en generar espacios de diálogo, sino en traducirlos en políticas públicas vinculantes que garanticen el derecho humano al agua, como lo establecen lineamientos de organismos como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y marcos internacionales en la materia.

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