La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha emitido seis alertas oficiales sobre la distribución y consumo de versiones falsificadas de Ozempic y otros fármacos con semaglutida a través de plataformas digitales en México. La comercialización irregular se realiza sin controles de calidad ni protocolos de refrigeración.
El mercado negro se ha expandido impulsado por el costo del medicamento original, el cual asciende a un promedio de 4,000 pesos mexicanos en el circuito de farmacias establecidas. La diferencia de precios y la restricción de venta exclusiva con receta médica fomentan la adquisición de productos apócrifos.
Los registros de búsqueda digital y rastreo de redes indican una concentración de la demanda en la Ciudad de México, Nayarit, Querétaro, Sonora y Sinaloa. En estas entidades, el volumen de consultas sobre el fármaco supera los promedios nacionales, estableciendo un corredor geográfico de alta incidencia.
La semaglutida actúa como un agonista del receptor GLP-1, diseñado originalmente para regular los niveles de glucosa en pacientes con diagnóstico de diabetes tipo 2. Su efecto secundario sobre el retraso del vaciamiento gástrico genera una sensación prolongada de saciedad, mecanismo que ha sido adoptado para la reducción del índice de masa corporal.
El desvío de su indicación terapéutica primaria hacia el control de peso no supervisado genera un desabastecimiento en la cadena de suministro oficial. Pacientes con diagnósticos crónicos enfrentan dificultades logísticas para acceder al tratamiento de patente dictaminado por sus especialistas.
Los análisis de laboratorio de las unidades decomisadas revelan inconsistencias en las sustancias activas, identificando desde suero fisiológico hasta insulina mal etiquetada. La administración de compuestos desconocidos vía inyección subcutánea representa un riesgo estadístico de reacciones anafilácticas y toxicidad sistémica.
El investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Gilberto Castañeda, establece una correlación directa entre el volumen de ventas legítimas y el surgimiento de lotes falsificados, definiendo el fenómeno como un patrón recurrente en la farmacología comercial de alta demanda.
