Mié. Mar 4th, 2026

¡Qué jornada la de este martes en el Palacio Legislativo de San Lázaro! Pareciera que los astros se alinearon o que la labor de convencimiento dio frutos dulces, pues la maquinaria parlamentaria caminó aceitadita. Bajo la batuta de Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena y mandamás de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), los diputados sacaron la casta y aprobaron siete dictámenes por unanimidad.

No es cosa de todos los días ver que los colores de los partidos se borren para dar paso al «sí» generalizado. Monreal informó desde tempranito que el acuerdo en la Jucopo estaba firme: un paquete de 11 reformas construidas con paciencia de artesano durante semanas. De esas, siete ya volaron hoy con el visto bueno de todos los legisladores presentes, dejando las otras cuatro para la sesión de mañana miércoles.

El ambiente en el recinto de la Ciudad de México se sintió distinto; lejos de los sombrerazos habituales, la batuta del zacatecano logró que temas espinosos como la desconexión digital pasaran sin un solo «pero». Se nota que en la cocina legislativa se sazonaron bien los acuerdos antes de servirlos al Pleno, donde las votaciones superaron con holgura los 400 sufragios a favor en cada ronda.

Uno de los puntos que más llamó la atención fue la reforma a la Ley Federal del Trabajo. Con 447 votos, se estableció que los trabajadores tienen el derecho sagrado de mandar al buzón los correos y mensajes del jefe una vez que termina su jornada. La famosa «desconexión digital» ya es una realidad legal para quienes pedían a gritos que las vacaciones y los descansos se respetaran de a de veras.

En el rubro de la salud para la «chilpayatada», la Cámara le puso un alto a las bebidas energéticas. Con 437 votos, se prohibió su venta y consumo dentro de las escuelas de educación básica y media superior. La idea es que los chamacos no anden con la pila demasiado alta por el azúcar y la cafeína en plena clase, priorizando una alimentación que no les juegue rudo al corazón.

Por el lado de la vivienda, Monreal y los suyos impulsaron cambios para que la construcción de casas en el país no sea solo poner tabiques por ponerlos. Ahora, la Política Nacional de Vivienda deberá incluir el uso de energías renovables y ecotecnologías. Esto significa que el futuro habitacional de México busca llevarse mejor con el medio ambiente, una demanda que la ciudadanía ya pedía a gritos.

En temas de seguridad y justicia, los diputados también le entraron al toro por los cuernos en el sector turístico. Se modificó la Ley General de Turismo para que la Secretaría del ramo meta velocidad en programas y protocolos contra la trata de personas. La intención es clara: que los destinos turísticos no sean tierra de nadie, sino espacios seguros bajo códigos de conducta estrictos y capacitación constante.

Asimismo, la protección a las víctimas de discriminación recibió un refuerzo necesario. El Conapred ahora tendrá la obligación de incluir atención psicológica como parte de la reparación del daño. Con 441 votos a favor, se dejó claro que las heridas que no se ven, esas que quedan en el ánimo de la gente, también deben ser tratadas por expertos para que la justicia sea pareja y completa.

Finalmente, la Secretaría de Economía recibió el encargo de ponerse las pilas con la marca «Hecho en México». Se busca que las micro y pequeñas empresas tengan más facilidades para usar este sello de orgullo nacional, impulsando el consumo de lo nuestro. Con estos resultados, el arranque de marzo en San Lázaro deja un sabor de boca de productividad, bajo una coordinación que, al menos hoy, no dejó espacio para las fisuras.

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