Por Juan Pablo Ojeda

 

La decisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de aplicar un examen de control presencial de carácter obligatorio para 58,400 aspirantes a licenciatura pone bajo la lupa los mecanismos de seguridad y la fiabilidad de las evaluaciones en línea. La medida reactiva el escrutinio sobre el diseño institucional del concurso de selección tras la detección de patrones atípicos de calificación en la modalidad remota.

Especialistas en fiscalización educativa y análisis de datos evidenciaron que la prueba digital presentó un salto inédito en los promedios de aciertos en carreras de alta demanda, como Médico Cirujano y Actuaría. En el caso de la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria, la media histórica oscilaba entre 59 y 62 aciertos, elevándose de forma atípica a 78 en la prueba en línea, lo que desplazó el corte mínimo hasta 117 de 120 reactivos.

Frente a la distorsión del sesgo estadístico, la UNAM citó al filtro presencial a los aspirantes preseleccionados y a quienes alcanzaron los promedios históricos de sus opciones. Solo cuatro de cada 10 convocados obtendrán la validación definitiva de su ingreso para ocupar una de las 21,962 bancas disponibles por concurso.

La rectificación del proceso de admisión derivó en la interposición de recursos de amparo ante juzgados federales por parte de candidatos que argumentan la transgresión de sus derechos adquiridos tras la publicación de los puntajes iniciales. Los promoventes demandan el respeto a los resultados emitidos bajo la convocatoria original.

Investigadores en políticas públicas y transparencia señalaron que la efectividad del filtro de control dependerá de la capacidad de la máxima casa de estudios para garantizar versiones diferenciadas por turno y sede, evitando la filtración de reactivos. La falta de monitoreo presencial en la primera fase expuso las vulnerabilidades operativas de la evaluación remota.

El impacto presupuestal de desplegar la logística para atender presencialmente a más de 58 mil sustentantes implica la movilización de personal académico, aplicación de insumos físicos y el uso de sedes con protocolos de resguardo. El gasto extraordinario busca mitigar el riesgo de invalidez jurídica en la asignación de la matrícula escolarizada.

Las decisiones definitivas que adopten los órganos del Poder Judicial respecto a las suspensiones solicitadas por los aspirantes amparados determinarán la certeza del inicio del ciclo escolar 2026-2027. La UNAM mantiene los canales institucionales abiertos para la revisión de expedientes bajo la supervisión de los cuerpos de control interno.