Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ratificó el respaldo técnico y político del Gobierno Federal a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, ante los cuestionamientos derivados de las obras de mantenimiento y modificaciones estructurales en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria federal denunció la existencia de campañas mediáticas orientadas a deslegitimar las intervenciones de infraestructura en la capital del país, las cuales registran actualmente el cierre de cuatro estaciones de la Línea 2.

El eje central de la controversia técnica radica en la reciente inauguración de la Calzada Flotante Tlalpan, también denominada Jardín Flotante Tlallipan, un corredor peatonal elevado que se extiende a lo largo de 1.8 kilómetros. La estructura fue edificada directamente sobre el cajón de vías a cielo abierto de la Línea 2 del Metro, un diseño que generó observaciones por parte de ingenieros y representantes del Sindicato Nacional de Trabajadores del STC debido a la carga portante sobre las instalaciones ferroviarias.

Los indicadores de operación vial señalan que, aunque los trenes ya efectúan el recorrido completo de terminal a terminal entre Cuatro Caminos y Tasqueña, las estaciones Chabacano, Zócalo/Tenochtitlan, Nativitas y Portales permanecen fuera de servicio para el ascenso y descenso de usuarios. La suspensión temporal en estos cuatro puntos específicos obedece a la ejecución de adecuaciones de obra civil pendiente y pruebas de carga estática en los elementos adyacentes a las plataformas de pasajeros.

De acuerdo con los datos técnicos presentados por el gobierno capitalino, la Calzada Flotante fue diseñada con un doble propósito de ingeniería urbana: servir como espacio de movilidad peatonal y actuar como una cubierta física sobre las vías. Esta protección superior proyecta reducir hasta en un 40% las incidencias operativas causadas por la acumulación de agua pluvial en el balasto durante la temporada de lluvias, un factor que históricamente obliga a la reducción de velocidad de los convoyes a 35 kilómetros por hora.

La intervención integral en el corredor de Calzada de Tlalpan incluyó la habilitación complementaria de una ciclovía confinada de 34 kilómetros de longitud, conectando las alcaldías del sur con el primer cuadro de la ciudad. La inversión material y los estudios de mecánica de suelos fueron coordinados entre la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) y las gerencias técnicas del Metro, buscando mitigar las vibraciones mecánicas transmitidas por el paso continuo de las unidades rodantes.

Sheinbaum Pardo enfatizó que las obras ejecutadas por la administración de Brugada Molina no corresponden a modificaciones cosméticas o superficiales de fachada, sino a intervenciones estructurales de fondo en los sistemas de alta tensión y vías. La coordinación presupuestal entre la Federación y el gobierno local contempla partidas específicas para la renovación de componentes electromecánicos obsoletos que han cumplido su ciclo de vida útil tras más de cincuenta años de servicio continuo.

El calendario de obra del STC prevé la reapertura paulatina de las cuatro estaciones confinadas una vez que concluyan las certificaciones de seguridad estructural por parte de los terceros autorizados. Mientras tanto, la red de transporte de superficie mantiene unidades de apoyo para mitigar el impacto en el flujo diario de la Línea 2, la cual atiende una demanda promedio de 800 mil pasajeros por jornada laboral, consolidándose como el segundo vector de movilidad con mayor carga en la zona metropolitana.