Cultivar hierbas, jitomates o hojas verdes en una terraza, balcón o ventana se ha convertido en una forma accesible de reconectar con el ritmo de las estaciones y con los alimentos que llegan a la mesa.

Un huerto urbano no necesita un gran espacio. Unas cuantas macetas, buena luz y riego constante pueden bastar para empezar con especies sencillas. Además de decorar, el cuidado diario propone un momento de pausa lejos de las pantallas.

La tendencia también dialoga con el consumo consciente: cosechar una hoja de albahaca o un puñado de hierbas permite valorar el tiempo y los recursos que hay detrás de cada ingrediente.

La mejor forma de iniciar es pequeña: elegir una planta adecuada al espacio, observarla y aprender con calma. En estilo de vida, lo local comienza muchas veces en casa.