CIUDAD DE MÉXICO. Casi seis de cada diez viajeros mexicanos organizan sus vacaciones con siete días o menos de anticipación, de acuerdo con datos difundidos por Despegar para el verano de 2026. La espontaneidad se consolida así como una forma habitual de decidir una escapada.

Planear con poco margen no significa aceptar una experiencia improvisada o de menor calidad. La empresa observa viajeros con expectativas altas que quieren resolver rápidamente vuelos, hospedaje, traslados y actividades adaptadas a sus intereses.

La tecnología es el principal facilitador de este comportamiento. Plataformas de viaje, aplicaciones móviles y asistentes de inteligencia artificial permiten comparar alternativas, ajustar presupuestos y construir itinerarios completos en cuestión de minutos.

Despegar señaló que su asistente SOFIA acompaña al usuario desde la inspiración y la búsqueda hasta la atención posterior a la compra. La herramienta ayuda a comparar opciones y modificar la propuesta conforme a las necesidades del viajero.

Entre los destinos internacionales, Tokio registró un crecimiento de 118 por ciento en las búsquedas. Le siguieron Anaheim, con 46 por ciento; Madrid, con 43 por ciento; Nueva York, con 39 por ciento, y Los Ángeles, con 37 por ciento.

Dentro de México, Durango destacó con un aumento de 74 por ciento en el interés de búsqueda. El dato muestra que las escapadas de último minuto también favorecen ciudades nacionales con patrimonio, gastronomía y una oferta cultural distinta a los circuitos vacacionales más conocidos.

¿Cómo se arma un viaje completo cuando faltan pocos días para salir? Una respuesta está en los paquetes que integran vuelo, hotel y actividades dentro de un mismo proceso, reduciendo búsquedas separadas y facilitando la comparación del costo total.

Organizar una escapada mediante estos paquetes se parece a resolver un rompecabezas con las piezas ya agrupadas: el viajero conserva la decisión final, pero emplea menos tiempo en encontrar cada servicio y comprobar que las fechas coincidan.

La inmediatez también exige precaución. Antes de pagar conviene revisar políticas de cancelación, equipaje, conexiones, impuestos, ubicación del hospedaje y condiciones de las actividades, porque la presión del tiempo puede ocultar gastos o restricciones importantes.

El viajero de 2026 aparece más flexible, digital y abierto a cambiar de destino según la disponibilidad. La tendencia de último minuto no elimina la planeación; la concentra en una ventana más corta y traslada buena parte del trabajo a herramientas capaces de convertir una idea repentina en un itinerario organizado.